Pesos y medidas
| Longitud |
de 10 a 18 cm |
| Peso |
de 110 a 140 kg |
| Longitud de la cola |
de 25 a 30 cm |
Datos biológicos
| Longitud de vida |
de 8 a 12 años |
| Duración de la gestación |
6 m |
| Número de crías |
1 |
Descripción del animal
Los tarseros, pertenecientes al infraorden Tarsiiformes, son pequeños primates nocturnos conocidos por sus enormes ojos, cada uno de los cuales puede ser tan grande como su cerebro. Estos fascinantes animales se encuentran principalmente en el sudeste asiático, incluyendo las Filipinas, Indonesia, Malasia, y algunas partes de China. Son criaturas solitarias y extremadamente esquivas, lo que, junto con su actividad nocturna, hace que sean raramente vistos por los humanos.
Una de las características más distintivas de los tarseros, además de sus grandes ojos, es su habilidad para girar la cabeza casi 180 grados en ambas direcciones. Esto les permite tener un amplio campo de visión sin mover el resto del cuerpo, lo cual es crucial para detectar a los depredadores y localizar a sus presas en la oscuridad de la noche. Sus ojos son fijos dentro de sus órbitas óseas, por lo que no pueden girarlos como los humanos. Para compensar, tienen cuellos muy flexibles.
Los tarseros tienen extremidades posteriores muy alargadas, con tarsos (huesos del tobillo) especialmente desarrollados que les proporcionan una habilidad excepcional para saltar. Pueden saltar distancias de hasta 40 veces la longitud de su cuerpo, lo que les permite moverse rápidamente entre ramas y arbustos en busca de alimento o para escapar de depredadores. Sus dedos también son largos y delgados, con almohadillas adhesivas en las puntas que les ayudan a agarrarse a las ramas.
La dieta de los tarseros es principalmente insectívora, aunque también pueden consumir pequeños vertebrados como aves, serpientes y lagartos. Su caza es principalmente de emboscada, esperando pacientemente a que una presa se acerque lo suficiente como para capturarla con un rápido movimiento.
A pesar de su apariencia adorable, los tarseros son animales salvajes que pueden ser bastante agresivos si se sienten amenazados. Tienen dientes afilados y son capaces de defenderse vigorosamente. La comunicación entre tarseros incluye una variedad de sonidos, desde silbidos hasta chillidos, que utilizan para marcar territorio, advertir de peligros o interactuar con otros tarseros.
La conservación de los tarseros se ha convertido en un tema de preocupación, ya que muchos de sus hábitats están siendo destruidos por la deforestación y el avance de la agricultura. Además, son capturados para el comercio ilegal de mascotas, a pesar de que no se adaptan bien a la vida en cautiverio y a menudo mueren prematuramente. Es crucial proteger sus hábitats naturales y promover programas de conservación que aseguren la supervivencia de estos extraordinarios primates para las futuras generaciones.