Pesos y medidas
Descripción del animal
El armadillo peludo, cuyo nombre científico es Chaetophractus villosus, es una especie de mamífero perteneciente a la familia de los dasipódidos. Este peculiar animal es originario de Sudamérica, habitando principalmente en las zonas áridas y semiáridas de Argentina, Paraguay, Bolivia y partes de Chile. Su presencia en estos ecosistemas subraya su capacidad para adaptarse a condiciones extremas de temperatura y escasez de agua.
El armadillo peludo se caracteriza, como su nombre sugiere, por tener un pelaje más abundante en comparación con otras especies de armadillos. Este pelaje, que puede variar de marrón claro a oscuro, le proporciona una capa adicional de aislamiento que le ayuda a regular su temperatura corporal en los climas fríos y ventosos de su hábitat natural. Además de su pelaje, posee una coraza dorsal compuesta por placas óseas cubiertas de escamas queratinizadas que le ofrecen protección contra los depredadores.
Esta especie presenta un tamaño mediano, alcanzando una longitud de cuerpo de aproximadamente 30 a 40 cm, con un peso que oscila entre 1 y 1.5 kg. Su cola, también protegida por placas óseas, añade unos 15 cm adicionales a su longitud total. El armadillo peludo cuenta con patas cortas y fuertes, equipadas con garras afiladas, que le permiten excavar con eficacia en busca de alimento y para construir madrigueras donde resguardarse y reproducirse.
La dieta del Chaetophractus villosus es omnívora, alimentándose principalmente de insectos, arañas, pequeños vertebrados, huevos, y en menor medida, de materia vegetal. Su capacidad para cambiar la proporción de los componentes de su dieta según la disponibilidad de recursos en su entorno es un factor clave en su supervivencia.
En cuanto a su comportamiento reproductivo, el armadillo peludo es conocido por su capacidad de reproducción poligínica, donde un macho se apareja con múltiples hembras. La gestación dura alrededor de 60 a 75 días, tras los cuales la hembra da a luz a una camada de 1 a 3 crías. Las crías nacen con una coraza blanda que se endurece con el tiempo, y son amamantadas y cuidadas en la madriguera por la madre hasta que están listas para independizarse.
A pesar de que el Chaetophractus villosus no se encuentra actualmente en peligro de extinción, enfrenta amenazas significativas derivadas de la actividad humana, como la pérdida de hábitat por la expansión agrícola y ganadera, así como la caza, tanto por su carne como por su caparazón. La conservación de esta especie requiere un enfoque integrado que incluya la protección de su hábitat, así como la educación y concienciación sobre su importancia ecológica y biológica.