Volver a la lista

Caracol de labio blanco

Cepaea hortensis

Foto: Caracol de labio blanco
Descripción del animal
El caracol de labio blanco, conocido científicamente como Cepaea hortensis, es un molusco terrestre que pertenece a la familia Helicidae. Este caracol es especialmente conocido por su distintiva concha y su adaptabilidad a diversos entornos, lo que le ha permitido dispersarse ampliamente a través de Europa y otras regiones.

La concha del caracol de labio blanco es uno de sus rasgos más característicos. Generalmente, mide entre 18 y 25 milímetros de diámetro cuando el animal alcanza la madurez. La forma de la concha es globosa y su superficie puede variar en color, mostrando una amplia gama de tonos que van desde el amarillo pálido hasta el marrón oscuro, con o sin bandas más oscuras que pueden ser continuas o interrumpidas. Sin embargo, lo que realmente distingue a este caracol de otros es el borde blanco y liso de la apertura de su concha, de donde proviene su nombre común.

El hábitat del caracol de labio blanco es variado, ya que puede encontrarse en bosques, jardines, setos y campos agrícolas. Prefieren lugares húmedos y sombreados donde puedan protegerse de la desecación y los depredadores. Son animales herbívoros y su dieta se compone principalmente de una variedad de hojas, flores y frutas blandas, lo que a veces los convierte en plagas para los jardines y cultivos.

La reproducción de Cepaea hortensis es hermafrodita, lo que significa que cada individuo posee tanto órganos reproductivos masculinos como femeninos, aunque para reproducirse requieren de un compañero. La temporada de apareamiento suele ocurrir en primavera y verano. Después del apareamiento, los caracoles depositan sus huevos en el suelo, donde están protegidos y pueden desarrollarse hasta eclosionar.

Un aspecto fascinante de Cepaea hortensis es su capacidad para adaptarse a diferentes condiciones ambientales, lo cual se refleja en la variabilidad de su concha. Esta adaptabilidad ha sido objeto de numerosos estudios científicos, especialmente en el campo de la genética de poblaciones y la evolución. La variación en el color y el patrón de la concha no solo les proporciona camuflaje contra los depredadores según el entorno en el que viven, sino que también ha permitido a los científicos investigar los principios de la selección natural y la variación genética.

A pesar de su amplia distribución y adaptabilidad, el caracol de labio blanco, como muchos otros invertebrados, enfrenta amenazas debido a la pérdida de hábitat, la contaminación y el cambio climático. La conservación de su hábitat natural es crucial para preservar estas poblaciones y mantener el equilibrio ecológico de los ecosistemas en los que viven.

En resumen, el caracol de labio blanco es un pequeño pero fascinante habitante de nuestros ecosistemas terrestres. Su distintiva concha, variabilidad genética y adaptabilidad lo convierten en un importante sujeto de estudio en ecología y genética, además de ser un componente vital de la biodiversidad que merece atención y conservación.
Nuevas fotografías de animales