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Roquero solitario

Monticola solitarius

Foto: Roquero solitario
Descripción del animal
El Roquero Solitario, cuyo nombre científico es Monticola solitarius, es una especie de ave paseriforme perteneciente a la familia Turdidae. Este interesante y algo esquivo pájaro se distribuye ampliamente a lo largo de Europa, Asia y el norte de África, aunque su presencia varía significativamente según la estación, mostrando patrones migratorios que lo llevan a desplazarse hacia áreas más cálidas durante los meses más fríos.
Físicamente, el Roquero Solitario es un ave de tamaño mediano, con una longitud que oscila entre los 21 y 23 centímetros y un peso que varía entre los 50 y 70 gramos. Presenta un marcado dimorfismo sexual en su plumaje. Los machos lucen un espectacular color azul cobalto en gran parte de su cuerpo, especialmente en la espalda, alas y cola, mientras que su garganta es negra y su vientre varía de blanco a naranja, dependiendo de la subespecie. Las hembras y los jóvenes, por otro lado, presentan tonalidades más apagadas, con una mezcla de marrones y grises que les permite camuflarse mejor en su entorno.
Habita en una variedad de ambientes, aunque muestra preferencia por las zonas rocosas y escarpadas, incluyendo montañas, acantilados y canteras abandonadas. Esta preferencia por hábitats rocosos es de donde deriva su nombre común. Además, puede encontrarse en bosques abiertos, olivares y viñedos, siempre que existan suficientes lugares elevados desde donde pueda otear su territorio.
Su dieta es variada y se adapta a la disponibilidad de alimentos en su hábitat, consumiendo una amplia gama de insectos, arañas, pequeños moluscos y, en menor medida, bayas y semillas. La caza la realiza principalmente desde un posadero elevado, desde donde se lanza sobre su presa en vuelos rápidos y ágiles.
Durante la temporada de reproducción, que comienza en la primavera, el Roquero Solitario se vuelve territorial y el macho realiza elaborados vuelos de cortejo para atraer a la hembra. Construyen sus nidos en cavidades naturales o en grietas de rocas, donde la hembra deposita entre 4 y 6 huevos de color azul claro. Ambos padres participan en la alimentación y cuidado de los polluelos hasta que estos están listos para volar.
El canto del Roquero Solitario es otro de sus rasgos distintivos, consistiendo en una serie de notas melódicas y fluidas que emite principalmente al amanecer o al atardecer. Su canto no solo tiene la función de atraer a la pareja sino también de delimitar su territorio frente a otros machos.
A pesar de que en algunas áreas su población ha experimentado declives debido a la pérdida de hábitat y otros factores antropogénicos, el Roquero Solitario se considera, en términos generales, una especie de preocupación menor según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Sin embargo, su conservación sigue siendo importante para asegurar la diversidad y salud de los ecosistemas en los que habita.
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